martes, 1 de julio de 2014

he devorado / ellas / me han devorado








He devorado de ellas recientemente. Me gustaría compartir unas líneas con vosotros, compartir lo que para mí han sido unos deliciosos ojos inversos.Me encanta tentar con lo que he sido tentada.



1. India de Chantal Maillard


De aquí he la suerte de un vídeo en el que recita un extracto de "Nada muere en Benarés". Un libro que es una gran obra que utiliza de poesía, ensayo, texto filosófico, diarios...para describir 25 años de viajes a la India. Gracias la uso de tantos recursos literarios encuentro, finalmente, algo que se aleja de la típica visión, más bien de guía turística o misticismo barato, que he encontrado desde mentes occidentales. Aquí hay una reflexión profunda. Algo que no pretende.




2. La trabajadora de Elvira Navarro


Esta es una novela que me ha dejado totalmente desencajada. Me la regaló una amiga la semana pasada y no conocía a la autora. El dominio del lenguaje, la precisión, los paralelismos. Es una obra magnífica pero sobre todo debido a exquisito trazar de las palabras. Podría contarnos cualquier cosa y quedaríamos hipnotizados con tales construciones. Sorprende y engancha. Muy original y con geniales descripciones del paisaje urbano y faunal de Madrid.


"A las cafeterías iban las viejas a merendar, y sus miradas me
pintaban culpables. Te estoy hablando de cuando las cafeterías
rezumaban mujeres cardadas y de luto. Aquellas mujeres setentonas
no perdonaban el croasán plancha mojado en Nescafé de las seis, y yo
quedaba con los anunciantes a las siete."



3. Alambres de Lola Nieto


Este poemario no se puede explicar.¿Cómo explicaría un color? ¿Cómo explicaría poesía? Solo se lee. Me siento feliz de haber encontrado algo, tan distinto, en la poesía joven. En la poesía en general.



perséfone.-atravieso
paredes

mira con la cabeza ladeada    no tiene miedo
es otra cosa


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    de lenguaje               a
onomatopeya de placton




4. Ceremonía Animal de Rocío Álvarez Albizuri


Es un poemario delicado. Bellas estructuras, muy etéreo. Contrastan las frases suaves e incluso planas con versos que congelan. Eso le da un ritmo suyo. Propio.


Tu mente fosforescente se hace agua
yo la vierto
con mi jarra azul cobalto
y nadamos juntos
hasta la ribera.




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