miércoles, 31 de julio de 2013

Esto tampoco

Imagen por Almudena Vega





mis pechos de niña eran nidos, por el espejo, encorvándose
mi estómago el agujero de los troncos;

mis pechos de niña porque eran el sudor limpio,
el temblor de la luna en la horca
 el vapor de los hocicos

las gargantas meditaban en los árboles,
un amuleto de sangre: la hora del caníbal

es un bosque, la sangre, un código de plumas
y sudor dulce

2 comentarios:

  1. Almudena, te estás haciendo unas fotos de morirse... ya no solamente es un poema a versos, tu blog.!

    te abrazo

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  2. donde hay un bosque
    la pluma,
    y el sudor-sabor dulce
    de la niñez.

    besos. sigo esperándote ;)

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