sábado, 8 de diciembre de 2012

los sábados me enamoro de hombres que están muertos



Jeff Buckley




Siempre enamorada de hombres que ya han muerto, es extraño, la siempre enamorada de quien ya no vive. Es extraño enamorarse de un cadáver, la lejanía definitiva. Siempre enamorada de ese bosque que dejan: siempre. Es tan real. Una invocación. Te amo, pero me asusta amarte. Es tan real.

Enamorada de la muerte, niña tonta, de lo que hace con vientres que aún no han terminado de donar luz, oh almas tan gigantes como el lugar de después de la nieve, el lugar tras la respiración que termina y la nieve que dona el blanco a lo blanco. Niña tonta, cedes el amor a lo más que imposible y es para ti lo más que real, besos sellados antes de la imagen.

La belleza de los ahogados, los muertos jóvenes dejan mensajes para que recojas cuando se han ido. Crueldad es un beso eterno antes de ser beso. Ah, malvados por dejar piezas en la tierra, piezas que solo afectan a un lugar que no se puede señalar, pero está entre las costillas, lo prometo, es tan real!! Lo prometo.







3 comentarios:

  1. Entonces un sábado podría tener la suerte. Aunque los domingos siempre muera un poco más.

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  2. Yo me enamoro a diario del mismo muerto. Ay éstos amores a poetas; ay, poetas que decidieron dejar el mundo de los fríos.

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  3. Yo creo que lo realmente extraño es que nos enamoremos de los vivos.

    No sé que es lo que tienen los que mueren jóvenes. Sin más. Enamoran.

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