martes, 18 de septiembre de 2012

unicornios: el aspirante de madera



Dibujos por Almudena Vega 2005




Sin casa. Sin país. Todo ha de ser lo contrario de ser ¿res?ah, animal. No puedo escribir, no puedo buscar bonitas imágenes para mis faltas y vacíos. Hoy hay que no ser. Ser lo que nunca, como nunca. Plutonio entre los ojos. Hoy yo pongo las ilustraciones. Hoy robaré las palabras como robo salones como robo comida como me robo el vientre que no duerme.






El aspirante

Para empezar: ¿eres de los nuestros?
¿Llevas
ojo de cristal, dentadura postiza, muleta,
braguero o garfio,
pechos de goma, entrepierna de goma,

costurones que muestren que algo falta? ¿No? Entonces,
¿cómo podemos darte nada?
Deja de llorar.
Abre la mano.
¿Vacía? Vacía: ahí va una mano

para llenarla; dispuesta
a preparar el té y a dar masajes que ahuyenten la jaqueca,
y a hacer lo que le digas.
¿Te casarás con ella?
Viene con garantía

de cerrarte los ojos al final
y disolverse de dolor.
Sacamos caldo nuevo de la sal.
Observo que estás desnudo:
¿qué tal este traje?

Negro y tieso, pero no sienta mal.
¿Te casarás con él?
Es impermeable, irrompible, a prueba
de fuego y de bombas que hundan los tejados.
Créeme: te enterrarán con él.

Ahora bien: la cabeza la tienes vacía, con perdón.
Dispongo de remedio para eso.
Ven aquí, corazón, sal del armario.
Bueno, ¿qué te va pareciendo la cosa?
Está, para empezar, como un papel desnuda;

pero dentro de veinticinco años será de plata,
de oro dentro de cincuenta:
una muñeca viva, mires por donde mires.
Sabe coser, y sabe cocinar,
y sabe hablar, hablar y hablar.

Funciona sin averías.
Si tienes agujeros, será parche poroso.
Si tienes ojos, será una imagen.
Es tu último clavo ardiendo, muchacho.
¿Te casarás, te casarás, te casarás con ella?

                                                         Sylvia Plath

3 comentarios:

  1. Ábreme paso, vengo entrando con las encías desnudas para mi propio matricidio.

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  2. Justamente, al empezar a leer, pensé en Sarco, y sus desdentados personajes (que no se ofenda Plath por mi licencia monstruosa)...Un abrazo

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