lunes, 3 de septiembre de 2012

La merienda

Imagen por Alba Yruela



Cada día, cada día, cada día
se deseca la tarde en una esquina de mi cuarto
o parece que hubiese apretado una naranja.

Cada día las tazas de té
se derraman sobre las venas temblorosas
como la luz sobre un cadáver.

Mis muslos avergonzados
exhuman los bancos de iglesia

 y luego la palabra soledad, su precisión de ADN.


9 comentarios:

  1. Tus palabras si que tienen precisión, de ADN o de el más audaz de los equilibristas...

    Besos.

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  2. El último verso Almudena, el último verso. Increíble.

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  3. Provoca temblor, imposible no conmoverse...

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  4. Está escrito. En todos los sentidos. Me lo guardo en alguna parte, buenísimo.

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  5. Aunque a veces el ADN también se equivoca....

    Besos

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  6. Abro la boca y me entran diez mil murciélagos albinos.

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  7. Llénala de aves, la soledad, la tarde desecada.

    /uncariño

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  8. tranquila,la iglesia es quien más tiembla por el dia en que se exhumen sus verguenzas...

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