viernes, 25 de febrero de 2011

Nada tiene tantas posibilidades de éxito como el exeso

Almudena Vega  Ernesto Artillo










Voy a hablar de algo oscuro. Los concurso de música. Yo estudio flauta en Londres. Flauta clásica. Los concursos de música no son como los concursos de poesía o de artes plásticas. Absorven todo tu tiempo para unos 10 minutos de interpretación que has de hacer delante de un tribunal que escribe y mira con caras raras y gente que va a "escuchar"...A escuchar quien colapsa primero.
Hay dos peliculas fantásticas que captan esta competitividad de una manera preciosa (pasa el test filmaffinity con buena nota, para los más exigentes).
Una es " La pianista" 2001, film de Michael Haneke , en la que la fantástica Isabelle Huppert realiza una interpretación muy bella y retratamás que el concurso la competitividad. El ambiente a tan alto nivel en las escuelas. No se equivocan. No exajeran.
La segunda es "Shine"  del australiano Scott Hicks y protagonizada por Geofrrey Rush. Aquí si vemos como la presión de un concurso te obliga y te pierdes y te gobierna y te derrota.



Nada que unas palabras, en esta circunstancia, puedan explicar











To be completed by all applicants

                                                          “Nada tiene tantas posibilidades de éxito como el exceso”
                                                                  Oscar Wilde

En el folleto dice ser día 30 de Enero. Cualquier día que sea
concurso de música no es día, en realidad
no es absolutamente nada más
que concurso. Deberían tenerlo en cuenta.
Yo odio los concursos de música
y asombrosamente
la vileza se las arregla para rellenar el formulario de inscripción,
algo así como un vacío estomacal.
Ir al baño con las tripas desechas. Un aljibe inexorable
como un hambre
porque sí. Porque te han alimentado mal. Desde que tienes nueve años
has tragado libros malos, libros silicio, libros fusta para niños suicidas 
                                          [–y cito literalmente- :


“Si no estás disfrutando
con estos arpegios y la consiguiente
mejora en tu sonido ESTAS ENFERMO:
guarda la flauta en su caja y vuelve
a la cama (PERO MAÑANA PRACTICA
EL DOBLE)”


Efectivamente.
ENFERMO:
tus escalas;
tu diagnóstico;
tu estómago
mastica tu corazón
y escupe plumas.

Se lo come; se pudre; dolor de tripa.
Odias el concurso.
Tú eres el concurso, no sus diez minutos
de Día intestinal,
sino el prospecto donde explicas cómo
las seis  horas
tocando
catorce años.

Llegas a ese escenario, tu Día
hasta su filo, a engendrar un aborto.
A adaptarte a una matriz: tú eres ese aborto
y caes, como una exclamación,
entre sus piernas


Que no es música
sino mecanismo, que no música
sino tipografía
sucia.

Sorprendido y amniótico
obligas a volar a ese pájaro que
solloza. Tu corazón. Aborto.
Tocas para un público sin esperanza,
has muerto antes de volar
entre sus cabezas
(parecen un mosaico
gelatinoso).
Al otro lado del escenario
una mesa.
Un jurado,
como un espejo,
te nombra,
golpea tu nombre;
te confirma.

                   Almudena Vega

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